MONSTRUOS Y BICHEJOS. (Poemario: "Coquitos")
Era un monstruo muy peludo
que vivía en un felpudo.
Era un cromo repetido,
un monstruo que se ha perdido,
un espanto de papel
que nadie se acuerda de él.
Un día le vio un bichejo
(que ya iba para viejo),
y que pasó por su lado
sin fijarse demasiado.
Volvió a pasar otro día
y el dibujo allí seguía
sin moverse ni un poquito,
parecía tranquilito.
El bichejo, muy curioso,
le confundió con un oso
por andar mal de la vista,
tendría que ir al oculista,
y se acercó hacia la estampa
despacio, no hubiera trampas.
Cuando le tuvo delante,
no se lo pensó un instante
y corrió con su cojera
hasta que salió fuera
escapando de la alfombra
más deprisa que su sombra.
El monstruo estaba aburrido,
¡tanto tiempo allí metido...!,
y se fijó en el bichejo
aunque estaba un poco lejos.
Como el bicho no volvía,
se quedó sin compañía,
pero fue por poco tiempo,
y se puso muy contento
cuando unos ojos muy grandes
se acercaron a mirarle
al levantar la esterilla
que tenía de sombrilla.
Era un dibujo horroroso,
un monstruo muy monstruoso,
un engendro divertido
que ya no estaba perdido
y que hacía sonreír
a un niño que era feliz
por encontrar un tesoro
en el repelente cromo.
El niño, contento y pillo,
se lo mete en el bolsillo
con más cromos como él
mientras le dice al papel:
"¡CON ESTE MONSTRUO TAN FEO,
PRESUMIRÉ EN EL RECREO!"
Ana Belén Hernando Bibiano.